Para un perro grande, o para el que no tolera la tina, el patio puede ser el mejor lugar del mundo: menos estrés, menos pelo en la casa y más espacio para moverse.
Funciona con manguera o con una piscina inflable llena de agua tibia, en un día que no haga frío. La clave es que el perro esté cómodo y sujeto, y que el agua no lo sorprenda.
- Prepara todo antes: shampoo, toallas, cepillo y algo que lo deje sujeto sin tensar (un arnés al poste o a una reja).
- Mójalo con manguera a presión suave, empezando por las patas y el lomo, no por la cabeza.
- Enjabona y masajea; deja la cara y las orejas para el final.
- Enjuaga con mucha agua: el shampoo que queda reseca la piel y provoca comezón.
- Sécalo con toalla y déjalo al sol o al aire, sin corrientes fuertes. Si hace frío, secador con aire tibio.
Lo que no conviene hacer al aire libre es el secado a fondo del pelo doble: ahí manda el secador y el rato de peluquería. Si el pelo largo queda húmedo en la base, se forman nudos.