Es el corte que más manos tiembla. Con el método correcto se hace en cinco minutos; sin método, se convierte en una tijera cerca de un ojo que se mueve.
Antes de cortar, dos cosas: el perro tiene que estar cansado de haber jugado o caminado, y el pelo tiene que estar limpio y seco. Un perro con energía y el pelo sucio es la peor combinación para esta zona.
- Reúne todo antes: peine de dientes finos, tijera de punta redonda y toalla.
- Sujeta al perro desde atrás, con su cuerpo pegado al tuyo, o ponlo sobre una mesa firme.
- Peina el pelo hacia arriba y aparta lo que tapa la vista.
- Pon la peinilla entre la piel y la tijera y corta lo que sobresale, en varias pasadas.
- Trabaja de a un ojo por vez y limpia lo cortado antes de seguir.
- Termina revisando los dos ojos con luz.
En razas con el pelo muy pegado al ojo, este recorte se hace en cada visita de peluquería y se mantiene en casa entre medio. Si el ojo está irritado o el perro no deja que se le acerquen, mejor no insistir.